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Mostrando las entradas de agosto, 2017

la amistad no es sólo necesaria, sino también hermozzzza

Así lo dice Arisóteles en el libro VIII de la Ética Nicomáquea. Creo que nunca sufrí la falta de amigas porque siempre he tenido a mi compañera; juntas desde el vientre materno. No fuimos muy aliadas de niñas pero desde la universidad las cosas cambiaron, tal vez incluso desde nuestros días en la prepa. Es verdad, sin embargo, que cuando conocí a la que pensé que sería mi tropa, sentí por primera vez la emoción y seguridad de andar en manada. Amé la sensación. Nos veía envejeciendo juntas, adoptándonos como familia. Era tan fácil, pero hoy ya no. Me pregunto si todo sucedió por adoptar a alguien que en realidad no quería ser adoptada. Alguien que se adaptó mientras le fuimos útiles, o ¿es que de verdad nos quería? Ayer sentía ira hacia mis nietas porque se cortaron de mi vida, porque parece que ya no les importo. Y hoy me la paso rumiando los motivos de esa persona, pensando y pensando si era nuestra amiga o si sólo quiso probar un rato el sabor de llegar a congregarse y tomar una band...

Nada permanece

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Nuestra amistad comenzó con mi renuencia a sentirme de treinta. Acababa de regresar de ese viaje largo que supuestamente me había hecho madurar. Ja. Pues si madurar trae consigo ciertos hábitos alejados de la farra, definitivamente mi journée no había tenido ese feliz outcome. Al contrario, me había encaminado por la senda de los veintes, cuando diez años antes negué las costumbres asociadas a esa "etapa". Me sentía fresca, ingenua, valiente y, ciertamente, alegremente descarada: el ánimo perfecto para alinearme con mis fieles nietas. Yo no sabía todavía qué turbulencias cruzaban a mitad de sus veintes. Comenzábamos a conocernos en un pasillo, afuera de la biblioteca o de la facultad, en el aeropuerto, casi siempre por una casualidad que entusiasmaba mi psyche acostumbrada al recelo e incredulidad. Todo es bello al principio: llegas abierta a una relación, no hay pactos ni compromisos, sólo la comodidad de un espíritu a fin, la esperanza de una amiga. Y de repente nos encontr...