Ansiedad


Siempre pensé que no podría quebrarme. Mi referente de "quiebre académico" se remonta al 2004 cuando intentaba entender a Santo Tomás y no recuerdo qué parte exactamente de la Suma Teológica. ¿O acaso era San Agustín? El caso es que no podía entender, leía una oración y las palabras se aglutinaban sin orden, sin sentido. Le llamé a mi amigo Hugo y casi llorando (¿o tal vez estaba llorando?) le relaté mi sentimiento de sinsentido, de absoluta perplejidad, la ausencia de referentes para las palabras de un texto filosófico. Me echó la mano, línea por línea fuimos leyendo y descifrando el asunto.

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